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29-12-2011

Mitos sobre educación en materias financieras

Diversos aspectos financieros y económicos son centro de atención cuando se comenta respecto de factores que pudieran explicar los buenos o malos rendimientos de los establecimientos. Es común identificar importantes sesgos en dichas posiciones, los que muchas veces desconocen las conclusiones de las investigaciones realizadas.

a.    “Los establecimientos particulares reciben mayor financiamiento por alumno que los municipales”: Los establecimientos que reciben subvención (municipales y particulares), si bien acceden al mismo monto por alumno que asiste a clases –valor de la subvención- enfrentan sus gastos en condiciones diferentes. La más clara de ellas surge del pago de la infraestructura educacional, la que no está incluida en la subvención mensual. En el caso de los establecimientos municipales, ésta es financiada por programas específicos del Ministerio de Educación (FNDR) de los que los colegios particulares subvencionados se encuentran excluidos. Adicionalmente, las escuelas municipales acceden a recursos otorgados por las respectivas municipalidades para financiar los gastos que no son cubiertos por los ingresos provenientes de la subvención. Sólo por concepto de aportes municipales, los establecimientos municipales acceden a $120.000 millones adicionales a la subvención[1]. Adicionalmente, los establecimientos de esta dependencia acceden a aportes importantes desde el gobierno central (como la reciente asignación de US$ 100 millones[2]).
Es común escuchar argumentos relativos a que esos recursos serían comparables a los recaudados por el sector particular subvencionado por la vía del financiamiento compartido. Cabe destacar que no es apropiado comparar estas cifras debido a  que –a diferencia de los recursos públicos asignados exclusivamente a un sector-, los recursos del financiamiento compartido reflejan la opción de los padres a aportar en forma adicional a la subvención, en forma voluntaria –cuentan con la opción de colegios gratuitos- y que el sector municipal también tiene esta opción de cobro en el nivel de enseñanza media.
Pero si se quiere comparar de montos generales a que acceden las distintas dependencias parece necesario mencionar que los cobros que realizan los establecimientos con financiamiento compartido no representa el ingreso adicional que recibe el colegio por alumno. En efecto, el sistema considera la reducción de los ingresos por subvención mediante descuentos realizados de acuerdo al monto de financiamiento compartido que cobra el establecimiento; así como la implementación de un programa de becas que debe ser financiado con una proporción de los recursos recaudados[3]. Es importante también considerar que no todos los estudiantes que asisten a los establecimientos en que se cobra este tipo de financiamiento cancelan efectivamente estos recursos. Además de la proporción obligatoria de alumnos vulnerables (15% en cada establecimiento que recibe subvención), todo alumno vulnerable que se matricula está automáticamente excluido del cobro; y de aquellos que realizan los pagos, es común encontrar altas tasas de cuotas impagas. Lo anterior se traduce en una disminución evidente en los ingresos a los que podrían tener acceso los establecimientos de financiamiento compartido.

b.    “Todos los establecimientos particulares subvencionados cobran”: Es importante aclarar que si bien el sistema de financiamiento compartido se ha extendido, siguiendo el interés de los padres por acceder a proyectos educativos que pudieran tener mayor costo; más de 40% de los establecimientos particulares subvencionados -lo que representa al 30% de la matrícula de este sector- no realizan cobro a los padres y se financian exclusivamente con la subvención escolar.

Distribución cobro financiamiento compartido (particulares subvencionados)

monto a pagar por alumno al mes
número colegios
matrícula
% matrícula
menos 5.000
343
196.176
18%
5.000 y 10.000
489
320.498
30%
10.000 y 15.000
345
195.579
18%
15.000 y 20.000
216
134.985
13%
20.000 y 25.000
147
81.324
8%
25.000 y 30.000
86
45.778
4%
30.000 y 35.000
72
36.738
3%
35.000 y 40.000
42
25.558
2%
40.000 y 45.000
43
29.904
3%
45.000 y más
23
10.928
1%
total
1.806
1.077.468
100%
Fuente: Mineduc, departamento de subvenciones (2004)

Los montos aportados por los padres difieren enormemente entre un establecimiento y otro. Alrededor de 18% de los alumnos que asisten a colegios que han integrado este esquema de financiamiento cancela menos de $5.000 mensual.   La mayor parte de los establecimientos –30% de la matrícula que paga financiamiento compartido- cobran cifras entre $5.000 y $10.000 mensual por alumno. Es frecuente escuchar argumentos a favor de la entrega de recursos adicionales a los establecimientos municipales fundamentados en los aportes del financiamiento compartido y cómo con este complemento los recursos se acercarían al de los particulares pagados. Parece necesario mencionar que la ley de subvenciones limita los cobros –y los descuentos de la subvención- asociados al financiamiento compartido. El monto máximo permitido es de 4 USE al mes (equivalente a alrededor de $54.000), sin embargo los establecimientos que cobran ese límite son sólo 23 (cifras 2004), lo que representa 1% de los alumnos que asisten a establecimientos en que se solicita el aporte de los padres.
Adicionalmente, conviene destacar que aquellos establecimientos que cuentan con sistema de financiamiento compartido, no lo cobran a los estudiantes que son económicamente vulnerables. Esta situación se refleja claramente en la proporción de alumnos en situación de pobreza que asisten a establecimientos de dependencia particular, donde 1 de cada 4 estudiantes vulnerables asisten a este sector[4].


c.    “Los establecimientos municipales necesitan más recursos porque son los que atienden a los niños más vulnerables”: Esta creencia común desconoce que, tal como se mencionara, una alta proporción de los establecimientos particulares no realizan cobro a los padres, y que en ellos la proporción de alumnos vulnerables (35%) es muy similar a la que asiste a establecimientos municipales (39%). Adicionalmente es importante destacar que en las cifras promedio se ocultan situaciones destacables por parte de los establecimientos particulares, como ocurre en determinadas áreas urbanas donde la cobertura de esta dependencia sobrepasa notablemente a la municipal, en la atención de alumnos vulnerables. En efecto, en comunas como La Pintana, La Florida, y Puente Alto, se observa que 70% de los alumnos vulnerables asisten a colegios particulares subvencionados.
Conviene mencionar la importancia de la nueva subvención preferencial como mecanismo que permitirá acercar mayores recursos a los alumnos vulnerables de nuestro país, sin perjuicio del establecimiento donde éstos elijan asistir.
d.    “La subvención (no) alcanza”: Mucho se habla de cómo la subvención sería insuficiente. Para definir si eso es así o no, y en cuánto debiera incrementarse, es necesario definir en forma previa cuál es el estándar de calidad que se quiere financiar. Las diferencias se encuentran entre aquellas asociadas a la gestión de los establecimientos –costos más altos para entregar un servicio equivalente-, como a la que depende de la población que éstos atienden. Identificándose el valor que se le da al servicio educativo, debiera definirse un monto base para cubrir la atención de todos los estudiantes; y adicionalmente, definir varios montos a pagar en forma adicional por alumno de acuerdo a las distintas características socioeconómicas que presentan, las que se traducen en costos diferentes para su educación[5].  Los estudios más recientes muestran que el valor mínimo para un alumno promedio es de $100.000. Si se considerara un alumno vulnerable este valor debería ser mucho mayor.


[1] SINIM 2007, de acuerdo a lo declarado directamente por los municipios.
[2] Fondo de Apoyo a la Gestión Municipal.
[3] Recursos que son complementados con aportes del Ministerio de Educación de los dineros que se descuentan del pago de la subvención.
[4] Fuente: Calidad de la Educación: Claves para el Debate. Brunner et al.
[5] La subvención preferencial si bien es un adelanto en esa dirección, no reconoce los distintos costos asociados a estudiantes con distintos grados de pobreza.

Mitos sobre educación en materias administrativas


En este grupo se incluyen aquellos aspectos que se relacionan con la forma de gestión de los establecimientos educacionales; entre ellos:

a.    El lucro en educación no es conveniente para la calidad”: No existe base real sólida que fundamente esta opinión. Por un lado, es innegable que la existencia de lucro genera un atractivo para inversionistas que otorgan una visión innovadora y eficiente al sector, beneficiando directamente al sistema educativo. Por otro lado, es necesario mencionar que los establecimientos con fines de lucro presentan resultados muy disímiles, con algunos colegios de alto desempeño y otros de resultados bajos. Lo mismo ocurre con los establecimientos sin fines de lucro, dentro de los cuales se observa alta dispersión en relación a la calidad que alcanzan. Es evidente que la variable lucro no es determinante en el desempeño del establecimiento, y por lo tanto, no se debe restringir ni forzar una estructura específica al respecto. Debe tenerse en cuenta que el Estado ha definido un monto de subvención en función del servicio que exige a cambio. Las consecuencias para quienes no cumplen con dichas exigencias deben ser fuertes; sin embargo, si los establecimientos alcanzan y superan los estándares exigidos (de rendimiento académico, infraestructura, otros), debiera permitirse completa libertad para la decisión de uso de los recursos de la subvención.
En ocasiones se da a entender que el lucro correspondería a una ganancia indebida, ya que pudiera lograrse por medio del ahorro de costos que perjudicaría la calidad de la educación. Sin embargo ello desconoce la existencia de exigencias específicas y consecuencias relacionadas con su cumplimiento. Si una persona –natural o jurídica- utiliza un proceso efectivo de enseñanza en que entrega un servicio de la calidad que se le exige, pero cuyo costo es menor a los ingresos por subvención, siéndole posible destinar recursos a una retribución por su esfuerzo, ello no debiera restringirse. En este sentido parece conveniente aclarar las diferencias que existen entre el lucro -que surge de una asignación eficiente de los recursos  para  cumplir los estándares exigidos, y que pudiera ser destinado como retribución al sostenedor por el esfuerzo y el riesgo en que incurriera-, de aquella ganancia que surge de una mala gestión que impide el logro de aprendizajes de calidad. Esta última debe ser objeto de sanciones fuertes para evitar su ocurrencia.

b.    “Más horas es mejor para la calidad de la enseñanza”: Esa fue la justificación del programa de la jornada escolar completa (JEC), sin embargo, tal como se ha podido comprobar también en otros países, más horas no necesariamente se traducen en mejor desempeño. La efectividad de esta política dependerá de si los establecimientos educacionales han logrado cubrir previamente las demás necesidades, y de si las horas adicionales son efectivamente una necesidad. Invertir forzosamente en colegios que no requieren cambios de este tipo no tendrá efectos positivos.

Mitos sobre educación en materias sociales


En este tema se presentan elementos que se relacionan con diversos aspectos del quehacer educativo, pero que son generalmente cuestionados por sus efectos en la integración social de nuestro país.

a.    “Los colegios están altamente segmentados”: Es común escuchar opiniones referidas a lo grave que es el problema de la segmentación de los estudiantes en Chile. Ello ha generado que se hayan propuesto y aplicado diversos programas cuyo objeto central ha sido reducirla (entre ellas se encuentran algunas más restrictivas que otras: cuotas de 15% de alumnos vulnerables, completa gratuidad de alumnos vulnerables, subvención preferencial). Llama la atención, sin embargo, la falta de antecedentes confiables que permitan dimensionar este problema para hacer un diagnóstico efectivo, e identificar sus causas; lo que ha hecho difícil la definición de soluciones efectivas.
Para hacer un diagnóstico, conviene aclarar qué se entiende por segmentación y cuáles serían sus efectos negativos. Quienes denuncian que los establecimientos se encuentran “altamente segmentados” lo harían en base a la definición relativa a la existencia de características homogéneas de los alumnos dentro de un establecimiento o un tipo de establecimientos. En general, denuncian que los colegios no tendrían una composición de alumnos de amplia diversidad (económica, social, etc), sino que se agruparían en distintos ghettos de acuerdo a ciertas características.

Pero incluso considerando dicha definición se observa que el diagnóstico no es correcto. Al analizar la distribución de alumnos provenientes de distintos deciles de índices socioeconómicos se observa la presencia de todas las categorías en todos los tipos de establecimientos educacionales. En efecto, tanto en los colegio clasificados como decil 1 (aquellos de mayor pobreza) como en aquellos del decil 10 (menor pobreza), se observa alumnos de distintos niveles.


Fuente: Gonzalez, Mizala, Romaguera 2002

Si bien se observa que algunos grupos estarían mayormente representados en algunos tipos de establecimientos, cabría analizar las causas de ello, ya que no necesariamente se debe al sistema educativo. Tal como se mencionara, la falta de evaluaciones y diagnósticos adecuados impide identificar todas las causas, sin embargo hay algunas que parecen evidentes: a) política habitacional actual, ya que familias de ingresos y características similares, tienden a vivir relativamente cerca unas de otras, y los colegios de la zona atraen a los niños que viven en las proximidades; por ello es posible encontrar que las características de esos niños son también similares, tal como lo son las de sus familias y vecinos. b) proyecto educativo, ya que padres que valoran determinadas cualidades del colegio es probable que presenten características relativamente comunes[1] entre ellos.
Pero incluso si se comprobara que existe segmentación, cabría preguntarse la necesidad de intervenir, y los instrumentos más adecuados para cambiar dicha situación. Entre las principales críticas que se hacen a la “alta segmentación social” se menciona el que ello perjudicaría la convivencia democrática del país, lo que influiría en el desempeño escolar. Esta conclusión que se presentaría como la causa para forzar todo tipo de integración social, tampoco ha sido comprobada empíricamente, por lo que parece imprudente intervenir en una u otra dirección sin conocerse los efectos que ello pudiera tener.
Es probable que la crítica en relación a la segmentación se confunda con la inquietud  respecto de la discriminación, por lo que parece conveniente aclarar sus diferencias. Esta última corresponde a la exclusión arbitraria en contra de quienes teniendo las características previamente definidas como requisito, no sean aceptados  por el establecimiento. Se trataría de un acto ilegal –sancionado por distintos cuerpos legales-. La segmentación, en cambio, surge de un proceso (preferencias de los padres, proyectos educativos, ubicación geográfica) que lleva a alumnos con características similares a optar por establecimientos con características específicas. El que familias con determinadas preferencias se sientan interesadas por establecimientos que ofrecen servicios adecuados a esas preferencias, y que por tanto, su matrícula sea de características relativamente homogéneas,  no significa que los establecimientos han discriminado contra estudiantes de características diferentes. Como antecedente anecdótico se mencionan las conclusiones de la encuesta CEP[2] referido a la selección de estudiantes, la que concluye que 93% de los padres declaran que sus “hijos fueron aceptados en el colegio o escuela que más le gustaba”. Complementariamente la encuesta concluye que 70% de los “padres prefieren que su hijo(a) vaya a una escuela o colegio donde los alumnos tengan un nivel socioeconómico parejo y parecido al suyo”.
Una de las principales motivaciones para analizar el tema de la segmentación se centraría en la búsqueda de igualdad de oportunidades para todos los estudiantes. Sin embargo, conviene destacar que en relación a la entrega de herramientas para ello, las escuelas de buen rendimiento son aquellas que logran esta función y efectivamente otorgan educación de excelencia a sus estudiantes. Existen numerosos casos de establecimientos que trabajan con niños y jóvenes en situación de pobreza y que logran excelente rendimiento académico. Estas escuelas pueden tener una población homogénea porque atienden a las familias que viven cerca del colegio, sin embargo no debieran ser juzgadas por esta composición ya que cumplen a cabalidad el objetivo para el cual fueron creadas: enseñar a quienes necesitan aprender.

b.    “Los alumnos vulnerables son atendidos por establecimientos municipales”: Opiniones equívocas han transmitido la idea de que los colegios particulares subvencionados entregarían servicios a alumnos de ingresos medios y altos, no siendo una opción válida para los estudiantes vulnerables. La realidad dista mucho de esta apreciación. Uno de cada 4 estudiantes vulnerables asiste a establecimientos particulares subvencionados[3]. Sin embargo, conviene precisar que la cifra anterior no necesariamente refleja la preferencia de las familias vulnerables hacia uno u otro tipo de establecimiento. Existen sectores de nuestro país en que la baja densidad poblacional dificulta la existencia de distintas alternativas de elección para los padres, y la opción municipal es la única presente.

c.    “Los establecimientos municipales sí son pluralistas, integradores y promueven la cohesión social”: Esta afirmación es frecuentemente mencionada por parte de quienes buscan descalificar a aquellos establecimientos de dependencia particular, destacando el que éstos cuenten con mecanismos de selección mientras que los establecimientos municipales tendrían obligación de recibir a todos los estudiantes. Esta opinión, sin embargo, desconoce el que los colegios municipales en que existe demanda por sus servicios mayor a la capacidad del colegio, al igual que en los particulares, sí utilizan mecanismos de selección. Similarmente, cuando existe capacidad ociosa, tanto los colegios municipales como los particulares subvencionados tienen interés en aceptar a los estudiantes que postulan a ellos. El hecho que unos y otros soliciten antecedentes a los padres al momento de postular, no necesariamente significa que la aceptación o rechazo de los alumnos se haga en base a dichos antecedentes.
Conviene también mencionar que los establecimientos municipales no presentan una matrícula especialmente distinta a la de los particulares. En efecto, la composición de la matrícula municipal es muy similar a la presente en colegios particulares que no cobran financiamiento compartido –ambos poseen alrededor de 36% de su matrícula cubierta por alumnos vulnerables.

d.    “El financiamiento compartido es malo porque genera segmentación”: El esquema de aporte a educación por parte de los padres ha significado importantes ventajas al sistema educativo. Por un lado ha significado una mayor inversión privada en el sector –alrededor de $210.000 millones anuales[4]-, proveniente de padres y apoderados que tienen interés en participar en el financiamiento de la educación de sus hijos de manera de acceder a nuevos proyectos educativos que pueden significar mayores costos que la subvención escolar.
Actualmente el sistema de financiamiento compartido tiene una amplia cobertura, la que refleja el interés de los apoderados por aportar recursos para la educación de sus hijos. En general, los establecimientos con financiamiento compartido acogen a casi el 70% de la matrícula particular subvencionada y más del 20% de la municipal.



Se ha extendido la idea de que sería el financiamiento compartido el causante de la segmentación presente en las escuelas de nuestro país –ya que reuniría a estudiantes de familias de ingresos similares quienes pueden acceder a determinado nivel de cobro de financiamiento compartido, y no permitiría la diversidad de estudiantes de otras realidades económicas-, y que esto debiera corregirse. Tal como se mencionara anteriormente (sección III.a), este composición no necesariamente es negativa –no existe evidencia de sus efectos-, ni causada por el sistema escolar. Además, si bien es posible observar que existen sectores donde se presenta alta homogeneidad entre los estudiantes de un mismo establecimiento –lo que no refleja la realidad promedio-, no existe evidencia que muestre que esta segregación se haya acentuado por la implementación del esquema de financiamiento compartido. Por otro lado, de valorarse realmente la igualdad de oportunidades para todos los niños independientemente de su realidad socioeconómica, el esquema de financiamiento compartido debiera ser ampliamente reconocido por su aporte a este objetivo. En efecto, la existencia de este mecanismo ha hecho posible la oferta de nuevas opciones. De no existir el financiamiento compartido, las familias tendrían que elegir únicamente entre educación gratuita o aquella 100% pagada con recursos privados. El sistema permite las opciones intermedias, de acuerdo a las preferencias y posibilidades económicas de los padres, lo que “acerca” a los sistemas y a las familias que optan por cada uno de ellos. Por último, es necesario abordar una visión más amplia del problema de la segregación, que es la segregación residencial, o la distribución espacial de esta segregación. Esto no es atribuible al sistema escolar, sino más bien a políticas de vivienda que promueven barrios homogéneos y separados espacialmente (ver evidencia empírica sobre segregación residencial en ciudades urbanas). Esto se complementa con el hecho comprobado que las familias adoptan un radio de distancia (promedio 2,5 KM.) Para elegir colegio, principalmente motivado por el alto costo del transporte, y la eficiencia del transporte público. En Chile es más caro el transporte escolar, que los colegios que tienen financiamiento compartido.


[1] Concepto que en la literatura se conoce como autoselección.
[2] Julio 2006.
[3] La mayor parte de ellos –casi 70% de la matrícula vulnerable básica de este sector- lo hace en establecimientos con fines de lucro. (Fuente: Elacqua, 2008)

Mitos sobre educación en materias asociadas al rendimiento escolar


En esta sección se presentan elementos relativos al rendimiento obtenido por los alumnos de distintos tipos de establecimientos, y que no siempre tienen bases:

a.    “Los niños pobres tienen bajo rendimiento porque son pobres”: Lamentablemente este comentario no es inusual, y es especialmente preocupante cuando se escucha en profesionales de la educación. Todos los niños pueden aprender –y existen numerosos casos concretos[1] que demuestran esta verdad-, tienen el mismo potencial de hacerlo sin importar la situación económica de su grupo familiar. La diferencia entre los estudiantes vulnerables económicamente y aquellos no presentan esta condición se encuentra en las técnicas de aprendizaje que serán efectivas en uno y otros. En efecto, los niños vulnerables pudieran requerir mayor apoyo en ciertas áreas, de forma de compensar las posibles carencias a que se vean enfrentados (padres de baja escolaridad, falta de materiales de apoyo en el hogar, entre otros). La excusa común que busca justificar el bajo rendimiento en las condiciones socioeconómicas de las familias se traduce en bajas expectativas respecto del logro; expectativas que al estar presente en los educadores de estos niños y jóvenes, son transmitidas a los mismos alumnos, afectando tanto en su autoestima como su interés y esfuerzo en aprender.  

b.    “Los colegios particulares subvencionados logran mejor rendimiento porque seleccionan a sus alumnos”: Si bien existen numerosos establecimientos que cuentan con mecanismos de selección –actualmente regulados por ley-, ellos no son la causa de su mejor desempeño. Estudios que comparan el desempeño escolar entre las distintas dependencias también incluyen entre las variables relevantes, la existencia o no de selección. Las conclusiones respecto al desempeño no cambian cuando el factor “selección” es incluido.
Adicionalmente es necesario explicar que la presencia de selección y buen desempeño puede llevar a conclusiones erradas. La relación entre ambas variables puede tener 2 direcciones (¿correlación o causalidad?). Por un lado, tal como se cree frecuentemente pero ha sido descartado por algunos estudios- la presencia de mecanismos de selección de alumnos pudiera ser la causa del mejor desempeño. Pero por otro lado, puede suceder que el buen desempeño de un establecimiento escolar atrae a mayor cantidad de alumnos, por lo que se requiere implementar mecanismos de selección debido a que la demanda sobrepasa la capacidad del establecimiento. Finalmente, parece conveniente destacar que los establecimientos municipales también cuentan con mecanismos de selección para aquellos casos en que su demanda es mayor a la capacidad del establecimiento.

c.    “Las diferencias de rendimiento entre los establecimientos de dependencia municipal y particular desaparecen al corregir por el nivel socioeconómico de los alumnos”: Diversos estudios muestran la relación positiva que existe entre la situación socioeconómica de las familias y el rendimiento escolar, es decir, a mayor nivel socioeconómico se observa un mayor desempeño. Esto ha llevado a pensar que las ventajas de rendimiento presentes en los establecimientos particulares en relación a los municipales se deberían a la diferencia de la población que atienden. Para comprobar la veracidad o error de esta apreciación se han venido realizando estudios desde hace muchos años. La disponibilidad de mayor información a partir de 2001 –es posible acceder a resultados socioeconómicos por alumno que rinde la prueba y no como promedio del establecimiento o de la comuna como ocurría anteriormente- ha permitido un mejor análisis. Las conclusiones de los estudios realizados a partir de 2001 difieren bastante, y ello se debe principalmente a que consideran variables explicativas distintas. Se dice que unos establecimientos difieren de los otros por las características económicas de sus alumnos, la imposibilidad de unos de seleccionar, el efecto de los pares, entre otras. Afortunadamente existen instrumentos estadísticos que permiten aislar esas diferencias y comparar los resultados. No existe coincidencia entre los investigadores respecto de la diferencia en el desempeño entre unos y otros establecimientos, pero es posible destacar mediciones confiables que confirman que luego de corregir por las variables que diferencian a ambas dependencias, el rendimiento de los colegios particulares subvencionados es significativamente mayor al de los municipales[2].

d.    “Los establecimientos municipales enseñan mejor a los alumnos vulnerables”: Los establecimientos municipales muestran desempeño promedio significativamente menor a los particulares subvencionados, sin embargo, al observar los resultados brutos por nivel socioeconómico se observa que el puntaje SIMCE de dependencia municipal supera al particular subvencionado en sectores de bajo nivel socioeconómico.  Estas cifras han llevado a conclusiones confusas como la del enunciado, sin embargo, no son reales. En efecto, las cifras brutas que se comentan no permiten hacer comparaciones efectivas. Las condiciones de los establecimientos en el nivel bajo son considerablemente distintas entre dependencias, especialmente en lo que respecta al nivel de gasto por alumno debido al aporte público adicional a la subvención que ocurre en ese sector (proveniente del FNDR, aportes municipales, PIE y otros). Se ha estimado que de contar ambas dependencias con el mismo gasto por alumno para la atención de los estudiantes en situación de pobreza, el desempeño de los establecimientos particulares sería significativamente mayor[3].

e.    “Los padres no eligen establecimientos de acuerdo a los resultados académicos, por tanto la competencia no ayuda a mejorar el desempeño de los colegios”: Las familias toman decisiones respecto a los establecimiento de acuerdo a diversas variables, entre las que destacan: rendimiento escolar y cercanía al hogar. Las ventajas de la competencia de los establecimientos educacionales por atraer mayor matrícula, dependen no solamente de la existencia de oferta heterogénea –no siempre presente en todas las localidades- sino que de información suficientemente completa, entendible y oportuna respecto de las características de los distintos establecimientos educativos. Lamentablemente esta variable no se encuentra siempre presente. Si bien el SIMCE tiene por objeto informar con una medida homogénea a todos los colegios del país, tanto su extensión, periodicidad y difusión de información no son adecuados. La falta de conocimiento de los resultados SIMCE por parte de los padres a veces es interpretado como que ellos no tuvieran especial interés en la variable rendimiento. Dicha apreciación desconoce los problemas de dicha medición y además no reconoce el uso por parte de los padres, de otras variables relacionadas al desempeño escolar. En efecto, encuestas que consultan respecto a los “aspectos más importantes a la hora de elegir colegio para los hijos”, concluyen que 11% menciona los resultados SIMCE del establecimiento, pero que 61% menciona la calidad de la instrucción académica, 51% destaca la formación académica y hábitos, y 45% la disciplina[4]. Parece sensato considerar estas últimas variables como factores que pueden ser vistos como “insumos” para un mejor proceso de enseñanza.
Por otro lado, el que la competencia de los colegios por atraer a mayor cantidad de alumnos no se haya traducido en mejor rendimiento del sistema en general, tiene numerosas causas y por lo tanto no puede ser descartado como mecanismo exitoso. El sistema actual adolece de una serie de falencias que impiden que el esquema implementado alcance los frutos que se esperan. Entre los principales problemas que enfrenta el esquema, destacan: falta de competencia en algunos sectores (donde se encuentran presentes sólo establecimientos municipales); acceso a recursos por vías distintas a la subvención, lo que reduce la presión a hacerlo bien para mantener y aumentar el interés de las familias; subsidios cruzados entre los establecimientos municipales; falta de autonomía en el uso de los recursos de la subvención; falta de estándares de aprendizaje; falta de información a las familias para permitir una decisión informada.


[1] A modo de ejemplo se mencionan los casos del colegio Francisco Ramírez, en San Ramón; Nocedal, en La Pintana; y San Joaquín, en Renca. Todos ellos obtienen promedios SIMCE superior a 300 puntos y atienden a niños de nivel socioeconómico bajo y medio bajo.
[2] Mizala, Romaguera (2001); Sapelli, Vial (2002, 2007); Gallego (2006)
[3] Sapelli, C.; Vial, B. Instituto de Economía, Universidad Católica de Chile.
[4] Las cifras no deben sumar 100% porque la pregunta de la encuesta solicita mencionar las 3 principales variables.

28-11-2011

La brecha de calidad en la educación chilena (Drago y Paredes, Cepal)

La CEPAL es la Comisión Económica para América Latina, y tiene por objetivo contribuir al desarrollo económico de América Latina, coordinar las acciones encaminadas a su promoción y reforzar las relaciones económicas de los países entre sí y con las demás naciones del mundo. En ese marco, la preocupación por el tema educacional resulta esencial.


En la revista de la CEPAL 2011 se publicó un documento sobre "La brecha de calidad en la educación chilena", que consiste en un análisis entorno a los 17 principales trabajos sobre la educación en Chile, analizando resultados y revisando paso a paso todos los cambios y reformas que ha vivido la educación chilena durante las últimas décadas. Entregando datos duros, el estudio concluye que la educación particular subvencionada es mejor que la municipal (en términos de calidad). Dejamos el resumen ejecutivo y los invitamos a leer el documento completo:
   
"La brecha en la calidad de la educación chilena debido a la dependencia administrativa de las escuelas, especialmente de las municipalizadas y privadas subvencionadas, se ha analizado y debatido largamente respecto de la eficiencia relativa y el papel de la educación pública. Las diferencias no condicionales en los resultados de los tests estandarizados y que favorecen a las escuelas privadas disminuyen al controlar por factores sociodemográficos, pero persiste un debate sobre las variables de control, la metodología más apropiada y, finalmente, la magnitud de la reducción. Aquí se aplica un metanálisis sobre 17 de los principales trabajos acerca del tema y se constata la importancia de la sensibilidad de los resultados a los controles y métodos de estimación, detectándose que en el agregado existe una diferencia del orden de cuatro puntos en los resultados en favor de las escuelas privadas subvencionadas, que es estadísticamente significativa y educacionalmente relevante". (Drago y Paredes)

Lea el documento completo aquí.

03-11-2011

Fiscalización del uso de recursos en colegios particulares subvencionados

Con frecuencia se puede observar que existe desconfianza y molestia por el desconocimiento del uso de fondos que hacen los colegios particulares subvencionados, cuestionándolos por sí mismos al no ser público el uso de los recursos. Sin embargo, la fiscalización que hace el Estado es bastante exhaustiva.

Es decir, es cierto que la información no es pública, pero eso no significa que no se esté fiscalizando. Por otra parte, como CONACEP no estamos en contra de la transparencia en este ámbito, y el MINEDUC posee esta información. Para tranquilidad de todos, a partir del próximo año comienzan a funcionar la Superintendencia de Educación Escolar y la Agencia de Calidad de la Educación, ambas instituciones son resultado de las movilizaciones que tuvieron lugar el 2006.

Estos organismos tienen por objetivo apoyar la fiscalización de la calidad de la Educación. 

La Superintendencia de Educación Escolar  “va a contar con 460 funcionarios a lo largo y ancho del territorio de nuestro país y con un presupuesto inicial de 13 mil millones de pesos. Sus labores son supervigilar y fiscalizar especialmente lo relativo a los requisitos de infraestructura, equipamiento, contenidos, currículum y personal de los establecimientos educacionales que deseen obtener o mantener el reconocimiento oficial y el derecho a tener una subvención educacional”.
“Esta institución estará a cargo de auditar la rendición anual de cuentas que, a partir de esta ley, deberán realizar todos los establecimientos educacionales que reciban subvención estatal, y recibirá también las denuncias y los reclamos de la comunidad escolar y tendrá facultades para aplicar sanciones cuando ellas correspondan” (Presidente Sebastián Piñera).

La Agencia de la Calidad de la Educación “va a establecer parámetros objetivos de evaluación de los establecimientos educacionales, a través de la prueba Simce, que va a aumentar en frecuencia y que va a cubrir nuevos campos, como el idioma inglés, las tecnologías de la información y la educación física. También va a lograr medir otros indicadores, como las tasas de deserción en las distintas escuelas y colegios, las tasas de repitencia, el número de alumnos que logra ingresar a la educación superior, de forma tal de tener una visión y medición más completa e integral de la calidad de la educación”.
“Todo esto va a ser debida y oportunamente informado a los padres, porque nosotros creemos que la principal responsabilidad en la educación de los hijos, recae en sus padres. Y, por tanto, para que ellos puedan ejercer esa responsabilidad, requieren tener información veraz, oportuna y completa, que les permita tomar decisiones informadas” (Presidente Sebastián Piñera).

12-10-2011

Discurso inaugural de Rodrigo Bosch en Asamblea Nacional de la CONACEP

Estimado Sr Ministro de Educación, Sr. Felipe Bulnes, y autoridades presentes, mis saludos y agradecimientos por su presencia.
Estimados académicos, expertos en políticas educativas, gracias por venir.
Estimados amigos y amigas que nos acompañan.
Queridos sostenedores y, sobre todo, queridas sostenedoras de todo el país que han llegado a este evento, de Arica a Punta Arenas, de todos los rincones de nuestro país, Iquique, Antofagasta, Copiapó, Serena, viña del mar y el interior, los Andes, Valparaíso, Rancagua, del Maule, del Biobío, de la Araucanía y sus escuelas rurales, de la región de los Ríos y la de los Lagos, los amigos de Chiloé, de la Patagonia, de tantos lugares, sus colegas de Santiago les damos las gracias por venir.  Mi saludos también para cada uno de los Presidentes regionales de Conacep y el directorio nacional.

Amigos, han sido años difíciles, intensos y de muchas emociones, desde nuestro último Congreso el 2009 hasta ahora.
Tuvimos que levantar nuevamente nuestras escuelas por el terremoto, ser albergues para nuestras comunidades escolares, locales de votación para nuestra democracia, centros comunitarios, tantas cosas en poco tiempo.
No ha sido la primera vez desde nuestra historia como sector, hace ya más de 100 años cuando el Estado nos invitó a participar de la hermosa tarea de educar, que enfrentamos la adversidad. Épocas cuando nuestro país no era ejemplo, cuando la segregación era total, y cuando muchos hijos de chilenos no tenían un colegio donde ir; donde la desigualdad era un fenómeno aceptado porque “era la historia de Latinoamérica”. Hoy ese fenómeno no es tolerable, porque hemos generado juntos un nuevo estadio, una nueva plataforma desde la cual Chile no se resigna a aceptar su desigualdad.
Hoy vivimos momentos actuales difíciles.
El sector particular subvencionado ha seguido funcionando, en medio del conflicto estudiantil, no libre de problemas e injusticias. Varios de nuestros colegios han sido violentados, asaltados y destruidos, sin motivo alguno. En no menos casos se ha violentado la democracia interna de nuestras comunidades educativas, sin respeto a las mayorías. Desde aquí hago un reconocimiento a los sostenedores y sostenedoras que han sido afectados. Lamentamos el maltrato y la impotencia que han debido soportar en algunos casos, y, al mismo tiempo, los felicito por su entereza y su compromiso.
Estamos atentos al debate abierto por la movilización estudiantil, expectantes ante la instalación de un diálogo que puede afectar nuestro quehacer.  Lo que no puede suceder, es que este diálogo deje fuera a actores relevantes del sistema educacional. En esa mesa debemos estar todos: nuestros apoderados, nuestros profesores, nuestros sostenedores, nuestros alumnos, aquellos que no tienen inconveniente alguno en someterse a una evaluación pública y que viven la educación en la sala, en los colegios, en el día a día.
Claramente hay muchas cosas que debemos mejorar, partiendo desde el nuevo piso que tiene nuestro sistema. Este sector ha sido el motor del mejoramiento de los resultados de aprendizaje en las mediciones internacionales.  En la Prueba Pisa estamos a la cabeza en Latinoamérica, logramos reducir el nivel más bajo de comprensión lectora de un 48% a un 31% el año 2009. Chile ya no se mide comparativamente con Argentina, Brasil o México, ¡porque los hemos superado! Nuestro país debe medirse con los países de la OCDE en que la brecha aún existe, en resultados y, claramente, en el nivel de gasto en educación de esos países.
No es casualidad que en sus inicios el conflicto educacional se haya visibilizado en las universidades y en las escuelas municipales, y no en el sector particular subvencionado.
Llegar a una escuela particular subvencionada se ha convertido para muchas familias, en un signo de compromiso con la educación de sus hijos, de haber alcanzado una mejor calidad de vida, en una garantía de estabilidad, y de un mejor ambiente para el aprendizaje
¿Por qué los chilenos parecemos tener la manía, de tanto en tanto, de sembrar la sospecha sobre los buenos resultados? ¿Por qué en vez de valorar nuestros logros, comienza a sembrarse la sospecha sobre aquel o aquellas que los han alcanzado? ¿Solo es posible generar cambios desacreditando y destruyendo lo realizado? Hay que reflexionar al respecto y valorar adecuadamente lo que hemos avanzado y los desafíos que debemos enfrentar para resolver nuestras desigualdades.
El conflicto estudiantil que el país vive se ha desatado porque los jóvenes ven posible hoy el sueño de sus padres de llegar a la educación superior. Un sueño que demanda para concretarlo, no solo su dedicación académica, sino un esfuerzo económico, que resulta imposible y frustrante para una gran mayoría de ellos. Esto lo vemos día a día en nuestros propios alumnos de 4to medio que con desgano rinden la Prueba de Selección Universitaria, con muy pocas expectativas.
Cómo no nos vamos a dar cuenta de esto, si el grueso de la clase media estudia en nuestros colegios y no reciben los beneficios del Estado o, cuando los llegan a recibir, estos no dan cuenta real de sus necesidades.
Hay también tras este movimiento, un rechazo a una sociedad individualista, en la que se promueve la ganancia inmediata y el consumo. Ya no basta la perseverancia, el esfuerzo sostenido, la colaboración y la búsqueda de la excelencia.
Debemos aspirar a una mejor convivencia humana, a tratar de generar el desarrollo en todos los ámbitos de la vida, a valorar el aporte de todos los matices del saber, las destrezas y el arte.
El conflicto educacional no puede seguir por la senda en la que está.  Mientras este no encuentre caminos de diálogo efectivo, en el que podamos buscar puntos de encuentro, en el que valoremos los puntos de vista contrapuestos, nuestro sector seguirá sometido al cuestionamiento de quienes, desde una mirada ideologizada, miran a los sostenedores y nos tratan como “el pato de la boda” y así, es muy difícil avanzar. Llegó el momento de exigir respeto para los sostenedores que trabajan 14 horas diarias por la calidad, que se mantienen lejos de sus familias para mejorar sus colegios, y que nos están llevando a lo alto de Latinoamérica, hay mucho que aprender de ellos. Respeto para nuestros profesores que en ocasiones el estado los olvida, respeto a nuestros apoderados que eligen libremente y que muchas veces por elegir un colegio particular subvencionado el estado los discrimina en beneficios para sus hijos. Respeto a nuestros sostenedores rurales que hacen una labor titánica, en donde sus colegios son mucho más que eso, son el lugar de encuentro de la comunidad.
Es urgente que se ponga en marcha a la brevedad el sistema de aseguramiento de la calidad, que incorpora la superintendencia y a la agencia. Será la única forma de medir, con parámetros objetivos, la calidad que impartimos y el uso eficiente de los recursos públicos y privados que manejamos con eficiencia.
Nosotros no le tememos a la regulación, necesitamos de reglas claras que incentiven la inversión, promuevan el buen desempeño y la participación de los mejores profesionales, de los mejores sostenedores. El problema radica en que muchas de las regulaciones que hemos visto pasar y que hoy se proponen,  asfixian al sector y no dan soluciones, si no que resultan en una suerte de destrucción de mediano plazo.
Regulación que tienen día a día a sostenedores y directores llenando papeles, rendiciones, y en reuniones que en nada aportan.  Ahora se suma el proyecto presentado en el Senado que busca impedir recibir subvención escolar si las escuelas nos organizamos como instituciones con fines de lucro, sin preguntarse si el colegio es bueno o es malo, sin ver las consecuencias de tal medida, sin preguntarse qué ocurre con nuestros alumnos, con nuestros docentes, con los créditos, con los edificios, etc.
La concepción del lucro que hay tras esta iniciativa lo iguala al abuso.  Lamentablemente ese es el significado que una parte de la sociedad le ha asignado al lucro en Chile.  Si es ese el sentido, todos deberíamos estar en contra.
Esa es una realidad que está muy lejos de ser parte de nuestro sector. 
Los que nos asocian al lucro, no ven, no saben, que todos y cada uno, somos unos apasionados por la educación; que la gran mayoría de nosotros, nos hemos entregado en cuerpo y alma a esta actividad, que nos hemos preocupado de cada detalle en nuestras escuelas, de formar equipos capaces, de ir mejorando los resultados de aprendizaje, de ofrecer un mejor estándar en las herramientas de apoyo metodológico; que hemos concebido y construido proyectos educativos y la infraestructura necesaria para implementarlos y, que todo esto lo hemos hecho, con mucho trabajo, con nuestro patrimonio, con créditos obtenidos de la banca, y con una subvención todavía insuficiente para la calidad que el país aspira y necesita. ¿Cómo se compatibiliza el quitar la posibilidad de conseguir inversión para nuestros colegios, como el proyecto del Senado hace, con un sistema de estándares crecientes? La mayor concesión ha sido dar un plazo para que los colegios particulares salgan del sistema. No necesitamos plazos, la señal es clara, es la salida del sector particular del sistema, cuando los problemas vienen de otra parte.
Lo que se pretende con iniciativas como la señalada es impedir que nuestro trabajo tenga una legítima retribución, con el argumento que no es lícito obtenerla con recursos públicos.  Se trata de un argumento débil, pues el Estado ha materializado sus políticas en instituciones con fines de lucro, pues son estas las que garantizan la calidad que se espera y son a quienes se les puede exigir cumplir los estándares para los que fueron contratadas.
Nosotros hemos demostrado ser buenos administradores de los recursos públicos que recibimos y lo hemos hecho con eficiencia y avanzando crecientemente en calidad, razón por la cual nos hemos transformado en la primera opción para las familias chilenas.
No es este el sector que se gastó los recursos SEP, subvención escolar preferencial,  en otra cosa aduciendo déficit.  ¿Se imaginan una respuesta como esa de parte del sector particular subvencionado?; estaríamos presos. Este no es el sector que no pagó el bono SAE por años, provocando un paro de profesores que le costó una enorme cantidad de matrícula al sector municipal. Este no es el sector que constantemente se muestra en contra de la evaluación de su trabajo.
Este sector, el particular subvencionado, señor Ministro, es el que espera una urgente implementación del sistema de aseguramiento de la calidad que ponga estándares, evalúe y fiscalice nuestro trabajo. No tememos a la regulación, por el contrario. Este sector es del que se espera no tenga excusas para hacer bien su trabajo, es el que se las arregla para mejorar sin esperar que el Estado lo exija.
Como sector esperamos que a la educación pública le vaya bien y se generen las condiciones para que mejore. Todo movimiento que se genera por la mala calidad de este, pone en cuestionamiento a todo el sector educacional. Lo que pedimos es no más discriminación con nuestros alumnos.
En todos los años anteriores el sector particular subvencionado ha funcionado con menos recursos que el municipal, y este nuevo presupuesto sigue en esa misma línea, desconociendo el hecho que representamos el 53% de la matrícula nacional. El año 2010, los municipios trabajaron con un 15% más de recursos por alumno que nuestras escuelas, aun considerando en las nuestras el aporte de los padres y sin sumar a ese porcentaje el financiamiento a la infraestructura por la que reciben un subsidio adicional los colegios municipales.  La cancha no está desnivelada entre el sector público y privado, está desnivelada entre barrios pobres o barrios ricos.
Solicitamos un mayor impulso al gobierno a la promesa presidencial de duplicar la subvención escolar general para los próximos 8 años. Nosotros aportaremos buena gestión y transparencia, de los padres ya tenemos el compromiso demostrado, con la educación de sus hijos.
Hoy representamos la diversidad del sistema educacional del país. En nuestros colegios se educan el 40% de los alumnos vulnerables y el 75% de los niños con discapacidades de algún tipo.  Nuestro sector laico concentra también a los más vulnerables. El 40% de nuestros colegios son completamente gratuitos; muchos de ellos no tienen procesos de selección de alumnos y los que han aplicado este mecanismo, están dejando de hacerlo. Debemos ser los mejores con o sin selección.
Nos parece relevante una visión más amplia del fenómeno de la segregación.  Nos preocupa este fenómeno y queremos colaborar en su superación. Hoy con la SEP, las cuotas de alumnos vulnerables han aumentado; celebramos el aumento de esta subvención y las modificaciones en la línea que trae el proyecto. Esos son los mecanismos que el país necesita para avanzar y mejorar la educación, allí donde todavía estamos en deuda: la educación de los más pobres de Chile.
Todas las políticas públicas deben apuntar hacia la integración social, hacia la buena convivencia, a hacer de este país el mejor lugar para vivir, acrecentando las confianzas, derribando la natural inclinación de los chilenos hacia la sospecha, con buenas regulaciones y con políticas públicas que se complementen entre sí, buscando el mayor bienestar de todos, fomentando el esfuerzo compartido entre el Estado, los privados y cada uno de los ciudadanos.  Alcanzar la equidad y a integración es tarea de todos, no solo de la educación.
Nos parece preocupante cómo se está abordando el debate sobre el financiamiento compartido. Sin alternativas ciertas, con proyectos en el Congreso improvisados que lo único que logran es sembrar incertidumbre. Urge un financiamiento de calidad integral. Con la creación del sistema de aseguramiento están dadas las condiciones para ello.
El financiamiento compartido permitió la creación de nuevos y mejores colegios, eso es innegable. Su génesis fue complementar el aporte insuficiente del Estado, y quienes lo apoyan, son las mismas familias que han optado por nosotros, porque aspiran a una educación mejor que la que solo ofrece la subvención escolar.
Sin inversión, sin subvención y sin aporte privado de las familias, no existen hoy más alternativas que una estatización del sistema educativo.  ¿Es eso lo que las familias esperan?  Sabemos que no.  
Hoy nos reunimos en este Congreso para reflexionar en conjunto, de forma participativa, de todos los temas que hoy se están planteando. Ese es nuestro estilo. Escucharemos a destacados expertos, políticos, exministros para hacernos nuestra idea de lo que hoy Chile Necesita y ver la forma en que como sector podemos seguir aportando.
Ayer se realizó el Primer Encuentro Nacional de Agrupaciones de Centros de Padres de nuestro sector, con más 350 centros de padres.  Eso es una buena noticia. 
A ellos es a quienes debemos garantizar su aspiración. Ellos piden calidad, equidad y libertad de elegir. Nosotros con responsabilidad y compromiso podemos seguir respondiendo a ese llamado.
Hoy les digo, ¡¡qué orgullo siento, qué tremendo honor es para mí representar hoy a un grupo de personas emprendedoras, apasionadas por la educación, sin complejos, sin prejuicios, sin culpas!!  


¡¡Muchas gracias!!


Rodrigo Bosch
Santiago, 07 de octubre, del 2011, Estación Mapocho. Santiago, Chile.

28-09-2011

Federación de colegios en Chiloé

A lo largo de todo Chile la situación político/social actual se vive de manera intensa. Recientemente la provincia de Chiloé se ha organizado en una federación de colegios para coordinar su actuar como grupo de escuelas particulares subvencionadas, incorporando el equivalente al 30% de la población escolar de Chiloé.

La intención de esta federación es "(...) sumar fuerzas para enfrentar lo que sentimos es una campaña de carácter ideológico que pretende hacer creer a la opinión pública, sin evidencia técnica ni empírica, que la eliminación de los establecimientos particulares subvencionados mejorará la calidad de la educación pública" (extracto de carta elaborada por la Federación como parte de su inicio de actividades).

Estamos totalmente de acuerdo con ellos, y nuestras gestiones informativas y nuestro actuar dentro del debate se han enfocado en colaborar con ofrecer la mejor educación posible para Chile.